CINCO RAZONES DEL PORQUÉ LOS ACUÍFEROS  DE LA CUENCA DEL SEGURA NO ESTÁN SOBREEXPLOTADOS. Por Francisco Turrión Peláez. Hidrogeólogo

MURCIA 17-02-2015

Antes de entrar en detalles, y a modo de ejemplo comparativo con los acuíferos y para poder explicarlo mejor, vamos a suponer que queremos saber la temperatura de una habitación. Para ello, contratamos a un técnico para que nos haga los cálculos.Un acuífero está en equilibrio o sobreexplotado, no porque lo diga un libro o un modelo matemático, como es lógico, sino porque empírica y científicamente esto es así. Es decir, porque la observación de dicho acuífero, con las exigencias de precisión y objetividad propias de la metodología de las ciencias, pone de manifiesto este hecho de forma irrefutable e indiscutible. Valga esta introducción para decir que, en mi opinión, no podemos afirmar, con el mínimo rigor científico exigible, que alguno de los acuíferos de los que se bombea hoy agua en la cuenca del Segura esté sobreexplotado. Y si en cambio, que según la red oficial de piezómetros de la cuenca del Segura, el 90% del territorio de la cuenca está “subexplotado” o en equilibrio hidrodinámico. Es decir, que se saca menos agua de la que se infiltra. Y todo ello por las siguientes razones.

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1.El Plan del Segura aún no ha definido los acuíferos inferiores

Lo primero que tenemos que concretarle a ese perito, es de qué habitación se trata exactamente: si está en la planta baja, o en el ático; si orientada al norte o a mediodía, por ejemplo.

Es decir, y volviendo al caso que nos ocupa, para medir el estado de un acuífero en el tiempo, tenemos que saber de qué acuífero se trata, porque en la vertical hay varios acuíferos superpuestos  y no todos los pozos de una zona captan el mismo acuífero.

En efecto, la comparación de gráficas de evoluciones en el tiempo del agua en los pozos de un entorno, puede ser como sumar peras y manzanas si no sabemos con certeza que se trata del mismo acuífero. No nos extenderemos más en este argumento porque ya se explicó en “Los acuíferos inferiores del Segura también existen“.

2.Porque lo acuíferos no se miden bien

Volviendo al ejemplo de la temperatura. Parece lógico que para saber la temperatura ambiente de una habitación, no deberíamos colocar el termómetro pegado a una bombilla encendida, ni sacarlo por la ventana un día de frío invierno. Lo sensato sería colocarse en el centro de la habitación y medir a diferentes alturas: ni muy cerca del techo ni del suelo.

Pues bien, algo parecido a lo de la bombilla pasa con la medida de los acuíferos, que se toman en pozos “no representativos” (siguiendo la terminología de la Instrucción de Planificación Hidrológica). Es decir, que se mide el nivel del agua subterránea en pozos que están extrayendo agua constantemente y que ese bombeo genera, en dichos pozos, una “succión” puntual de la superficie del agua del acuífero anómala y que en nada representa a la situación media de dicho acuífero.

3. Porque el Plan del Segura no mide los acuíferos en su red oficial de pozos

Par evitar esto, que se venía constatando desde mediados de los años 90, el Gobierno de España construyó en todas las cuencas hidrográficas nuevos pozos de control de los acuíferos, que ni bombearan ellos mismos ni estuvieran cerca de pozos de bombeo. En la cuenca del Segura, dicha RED OFICIAL DE PIEZOMETRÍA se adjudicó en 2007 por un importe de 7 millones de euros y se ejecutó entre 2008 y 2009. Desde entonces hasta el día de hoy, se mide el nivel del agua  en un centenar de estos nuevos pozos  y se observa, en la inmensa mayoría de los casos, una evolución estable y en equilibrio hidrodinámico. Lo que significa que de dicho acuífero se saca menos agua de la que le entra.

Pues bien, ni el Plan 2009-2015 aprobado en julio pasado, ni el que está actualmente en información pública (2015-2021) incluyen ni un solo dato de la evolución del agua subterránea de esta red oficial. En efecto, la última medida del estado de los acuíferos tomada para la elaboración de estos dos Planes es de primeros de 2009; es decir, de antes de que entrara en funcionamiento esta nueva red oficial de pozos de la cuenca del Segura.

La pregunta es obvia: ¿por qué se aprueba en 2014 un Plan Hidrológico con datos del estado de los acuíferos de 2009, caducados 5 años y tomados en “pozos no representativos?
Sobre este tema recomendamos la lectura de la entrada: “Afecciones entre pozos próximos” Es como si hubiéramos acercado un termómetro defectuoso a la bombilla y solo diéramos por buenos esos datos de temperatura, sin tener en consideración las medidas posteriores tomadas en el centro de la habitación con un termómetro homologado (Ver el anexo de dichos Planes denominado  “Caracterización Adicional de las masas de aguas subterráneas”).

  1. 4.El Plan Hidrológico del Segura tiene una idea muy simple de los acuíferos. Para él, son como cajones independientes unos de otros que solo recogen el agua de la lluvia y que la que les sobra, la drenan en ríos y manantiales. Porque el Plan del Segura no calcula la trasferencia lateral de agua entre acuíferos 

Esto es debido a que utiliza un programa de cálculo informático (SIMPA del CEDEX) que tiene estas limitaciones y que son reconocidas por sus autores. Es decir, que no puede saber el agua que se va cediendo lateralmente entre acuíferos hasta llegar al mar, ni el agua que se infiltra desde los cauces de los ríos a los acuíferos.

En cambio, en el vecino Plan del Júcar, este modelo de la estimación del flujo de agua fluvial, lo han complementado con otro modelo (PATRICAL) para saber las trasferencias laterales al mar, estimadas en unos 500 hm3/año.

Volviendo al Segura, y según estudios del IGME de los años 70 y 80, ahora curiosamente olvidados, unos 100.000 hm3 de aguas subterráneas se encuentran embalsados bajo nuestros pies en los acuíferos inferiores del Segura. Embalses que “no constan” en su Plan hidrológico.

Acuíferos que están desconectados de los cursos fluviales y que trasfieren lateralmente el agua subterránea entre sí hasta llegar al mar, y no a razón de 93 hm3 al año, como dice su Plan, sino de 493 hm3; es decir, 400 hm3 más de lo que dice dicho documento. Y ello, utilizando sus propios datos; porque la multiplicación de 25,93 mm de Infiltración en los acuíferos no drenantes al río Segura, que dice el Plan, por la superficie de la cuenca del Segura (19.025 km2) no da 93, sino 493.

Al incluir estos 400 hm3 que al Plan del Segura “se le traspapelan”, los recursos de agua de la cuenca del Segura, incluidas las aportaciones medias del trasvase Tajo Segura, son de 1.990 hm3/año. Y como las demandas son de 1.744 hm3/año (para el horizonte de 2.015) se demuestra que no hay déficit, y si un superávit de 246 hm3/año (1.990-1.744= 246).La cuenca del Segura no tiene déficit

  1. Porque las extracciones por bombeo de los acuíferos están muy sobredimensionadas

Otro error, que en mi opinión se comete, a la hora de evaluar el estado de los acuíferos, está en relación con la cuantificación del volumen bombeado de cada uno de ellos. Pues según podemos ver en el anexo del Plan antes indicado (Caracterización Adicional de las Masas de Agua Subterránea) este dato vital para saber el balance de cada acuífero, no se ha obtenido en base a encuestas de campo, estadísticas agrarias o estudios de cultivos. Parece que se ha hecho una estimación indirecta en base a las evoluciones del descenso en pozos que, como hemos dicho, están afectados por los propios bombeos en muchos casos.

 

En efecto, si bien la evolución de la lámina del agua vista en una escala colocada en el cuerpo de un presa, nos da idea del volumen de agua que ha salido de un embalse superficial en un tiempo dado, no pasa lo mismo en el caso de un acuífero. Pues las leyes hidrodinámicas que rigen los medios porosos no son las mismas que gobiernan los embalses superficiales.

En efecto, se demuestra fácilmente, y el programa PIBE de la Diputación de Alicante nos puede ayudar a simularlo de forma sencilla, que en los acuíferos confinados, que son la inmensa mayoría en la cuenca del Segura, un descenso del nivel del agua en un pozo de bombeo, no es un vaciado del embalse subterráneo, sino un descenso de la presión de confinamiento. Es decir, la presión ascendente del agua en el pozo disminuye con el bombeo, pero el acuífero sigue lleno mientras ese nivel del agua no baje hasta el techo del mismo.

Por último, no quiero acabar este artículo sin hacer referencia a un hecho reciente que va a cambiar toda la forma de entender los acuíferos en poco tiempo. Me refiero a las últimas investigaciones del profesor Willam Moore de la Universidad de Carolina del Sur

que reciente se han publicado en prensa. Según este científico sólo una quinta parte del agua que de los continentes va al mar, procede de cauces superficiales. Las 4/5 partes lo hace por conductos subterráneos.

Terminando por donde empece, pienso que debemos trabajar, en materia de aguas subterráneas, con las  exigencias de precisión y objetividad propias de la metodología de las ciencias, pues nos va el futuro en ello.