Una investigación localiza una fosa común “de grandes dimensiones” en el campo de concentración franquista de “Albatera”

Se cree que es el mayor enterramiento de republicanos de la provincia

TEXTO E. DE GEA

FOTOS E.D.G.

SAN ISIDRO 03-11-2018

Felipe Mejías (izquierda) durante la jornada

Las sospechas e indicios se han confirmado. El campo de concentración franquista de Albatera, hoy término municipal de San Isidro, contiene al menos una fosa común  “de grandes dimensiones” que alberga los cuerpos de republicanos represaliados  tras la Guerra Civil. Así lo anunció este sábado el arqueólogo-historiador, Felipe Mejías López, durante  las XI Jornadas en torno al campo de concentración  de Albatera  que en esta ocasión abordaba como temática “Las fosas y desaparecidos  del Franquismo”.

Mejías López  es el investigador responsable de la localización de fosas comunes en la provincia de Alicante  de la Cátedra  Interuniversitaria  de Memoria Democrática de la conselleria de Justicia.

Los datos preliminares del estudio se basan  en una prospección de la superficie que ocupaba el campo de concentración y de testimonios de  propietarios de los terrenos cuya colaboración ha sido fundamental  para que  por primera vez  se haya localizado    una fosa  desde el punto de vista arqueológico.

El arqueólogo no quiso aventurarse sobre el número de cadáveres enterrados en el lugar, aunque la historiadora Esther López, lo calcula en al menos 200, el mayor enterramiento de republicanos represaliados de la provincia . En este sentido se limitó a señalar Felipe Mejías que “hay muchos cuerpos”. Lo que si que expuso es que este lugar fue uno de los más represivos y peligrosos del franquismo del cual no existen datos oficiales de la época. “Los ficheros  de los presos y cualquier otra documentación fue destruida  o no se conoce hasta el momento. Alguien quiso que no se supiera lo que allí paso y solo quedan testimonios de los supervivientes” explicó.

Campo de concentración

Por el contrario si tiene claro  que  algunos de los republicanos  retenidos fueron fusilados,  y otros  asesinados  mediante “las sacas” que consistía en  sacar al preso del campo de concentración para matarlo en otro lugar. También expone que  seguramente la gran mayoría de republicanos murió debido a las duras condiciones  del centro de internamiento: Por enfermedades, sed y hambre.  “Algunos no comían nada en tres o cuatro días  y el agua que bebían no era buena, situación que derivó en que muchos  murieron  por estreñimiento  crónico   y perforación intestinal y otros,  deshidratados por diarrea severa”, apostilla el investigador.

A partir de este momento la investigación abre nuevas vías. Una prospección intensiva utilizando georadares y la ejecución de excavaciones con el fin de exhumar los cuerpos para que, mediante  estudios antropológicos forenses,  intentar identificarlos y devolver los restos a sus familiares.

Esta cuestión “es difícil”, según el arqueólogo  porque no existe  un listado completo de las personas que allí fueron encerradas. “Se trata  de una cuestión social y de justicia desenterrar los cuerpos  y dignificar a las víctimas mediante la intervención de las administraciones y que las familias  no tengan  que pagar de sus bolsillo los trabajos porque los delitos de lesa humanidad no prescriben” aseguró Felipe Mejías.

Otras actuaciones a poner en marcha, explicó son proteger el área ocupada por el campo de concentración  a nivel municipal y declararla  Bien de Interés Cultural por parte de la administración autonómica en aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

Reseñar que el Campo de Concentración de Albatera se instaló en un campo de trabajo de la República nada más terminar la Guerra Civil Española. Al menos 22.000 republicanos pasaron por él.