ESPAÑA SE QUEMA…Y LA HISTORIA SE REPITE. Alejandro Bernabé, geógrafo y concejal en Rojales
ESPAÑA SE QUEMA…Y LA HISTORIA SE REPITE.
Alejandro Bernabé, geógrafo y concejal en Rojales
MARTES 04-08-2026
Desgraciadamente, son ya muchas las jornadas que vemos como los informativos abren con la misma noticia: España arde. Se han quemado más de 200.000 Ha, más que todas las quemadas el pasado 2026 y más del doble que en países como Francia o Italia. Estamos ante una alerta nacional. Se está perdiendo capacidad medioambiental, mermando la masa forestal que tanto bien puede
hacernos y olvidando y llevando al mínimo posible un pilar fundamental del interior peninsular como es el sector primario. La respuesta del gobierno es muy laxa: se necesita un pacto de Estado contra la emergencia climática, algo que lleva diciendo
creo, desde 2018. Cualquier pacto es bueno pero se necesita actuar con mesura y celeridad.
España está afrontando otro verano crítico, falto de políticas contra los incendios forestales, pero más increíble es la falta continuada de medios de extinción. A fecha de agosto de 2026, el ministerio para la transición ecológica cuenta con tan solo 7 aviones
anfibios operativos, de los 14 con los que contaba anteriormente que, por casualidad, fueron vendidos a Portugal por obsoletos y son los que están operando en el país luso conteniendo los incendios. A la espera estamos de los aviones militares Airbus A400M
Atlas capaces de cargar 3 veces más de agua. Continúan en pruebas mientras Francia hizo los acoples necesarios en tan solo 15 días para luchar contra los graves incendios que está padeciendo el sur del país. La respuesta del gobierno de España es la misma
de siempre: sí hay medios, hay prevención y hay políticas contra estos incendios (en palabras del ministro del Interior, Grande Marlaska a diferentes medios). Déjennos que lo pongamos en duda…
Los datos oficiales son claros: mientras que en 2009 la inversión estatal estaba en 360 millones de euros, en 2026 la cifra bajó a los 170 millones teniendo, muy posiblemente, el doble de masa forestal que tratar. El clima está cambiando nuestro país y nuestra vida diaria: veranos más largos, más secos y con más olas de calor, pero sin dejar de lado que contamos con los últimos dos inviernos con índices de precipitación excepcionalmente húmedos y lo que eso conlleva en nuestros bosques y masas forestales. España es un país de muchos contrastes físicos y sabemos que durante el verano la sequía marca el protagonismo climático.
El alegrarnos por inviernos lluviosos y embalses a un gran nivel es algo excepcional. No obstante, no podemos olvidarnos que el verano llega y son estos días cuando escuchamos esa expresión que tanta razón lleva y que dice: “los incendios se apagan en invierno”.
España no está preparada, en absoluto, para este cambio de dinámica climática. Es de vital importancia la limpieza, la poda, el desbroce, agilizar burocracia y dar mayor peso a las administraciones locales o la puesta en marcha de eso que los nacidos durante los 80 y décadas anteriores han conocido como son los “cortafuegos”. Quien no recuerda durante un viaje veraniego por las autovías del país esos enormes pasillos que se veían en los montes españoles. Qué cosa más fea y aberrante viendo un paisaje verde y
frondoso pero que arma más útil para salvar un bosque el cual, si llega a ser quemado, necesitaría de 30 a 50 años para poder volver a tener el porte perdido.
Las restricciones y la falta de inversión estatal en nuestros bosques ha hecho que con el paso del tiempo las actividades económicas y productivas se vean reducidas a casi la invisibilidad. España es el segundo país de Europa en porcentaje de masa forestal (detrás de Suecia) debido, entre otros aspectos, al abandono de las zonas rurales y la menor actividad agrícola. Somos un país con unas regiones de interior con gran nivel de despoblación. Deberíamos pensar el porqué y en recuperar los trabajos de antaño
aumentando la inversión en el cuidado real del medio ambiente y del uso y gestión de los montes. Estaríamos ante un verdadero Pacto de Estado, un avance con el que cambiar la dinámica actual.
Es innegable que el cambio climático está agravando esta situación. Los incendios son cada vez mayores y las soluciones más complejas pero España debe apostar por los trabajos forestales, la puesta en marcha de políticas demográficas que lleven consigo
estas líneas de trabajo o la decisión firme de impulsar el sector primario extensivo: vuelta a la ganadería, al pastoreo, la trashumancia y la explotación de la biomasa forestal, entre otras. Estamos delante de un proceso de cambio y una fuente
inagotable de recursos y puestos de trabajo desde donde plantar cara al cambio climático. España necesita que sus regiones interiores relancen sus economías: el cuidado de los bosques, su permanencia y su explotación económica depende de
actuaciones que no pueden demorarse.
España necesita actuaciones, España arde y es cosa de todos ponerle solución.

