TEXTOL.C.I.

MIÉRCOLES 08-11-2017
A pocos días de la celebración en Madrid de la manifestación estatal al favor del Sahara,
promovida por la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara (CEASSahara)
y el Frente Polisario, las familias españolas integrantes del colectivo “La Libertad
es Su Derecho” han hecho un llamamiento para exigir un posicionamiento público de estas
organizaciones respecto a la retención ilegal de mujeres mayores de edad por sus familias
biológicas en los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia), entre las que se encuentran
dos ciudadanas españolas y otro medio centenar de residentes legales en España.
Pepe Morales, padre adoptivo de la española Maloma Morales de Matos, de 24 años,
secuestrada el 12 de diciembre de 2015 por su hermano, Mohamed Lamin Takio Hamda,
asegura que “hemos planteado un debate público con CEAS y los representantes del Frente
Polisario, en el que den la cara y expliquen las razones por las que no están defendiendo
los Derechos Humanos de Maloma, Hyeiba, Darya, Nadjiba, Koria y las demás, a pesar de
que sus casos están denunciados y son víctimas de delitos que ha reconocido hasta la
propia ONU”. Según Morales “el Gobierno español no puede seguir eludiendo que hay dos
ciudadanas españolas de pleno derecho retenidas contra su voluntad, incomunicadas y
sometidas a un trato vejatorio, mientras permite que el Frente Polisario y el movimiento
solidario continúen promoviendo en España campañas en favor de Derechos Humanos
excluyentes y cobrando subvenciones, cuando se ha denunciado públicamente que no
llegan a sus destinatarios”.
La familia Morales, residente en Mairena del Aljarafe (Sevilla), que lleva ya tres meses y
medio sin contacto ni noticia alguna de su hija Maloma, sigue insistiendo al Gobierno sobre
la necesidad de adoptar “medidas contundentes para rescatar a las dos españolas privadas
a la fuerza de su libertad, de modo que presionen al Polisario a cumplir su obligación de
liberar a las jóvenes retenidas contra su voluntad, para que puedan declarar en suelo
español en pleno ejercicio de sus Derechos y con garantías de que su decisión será
respetada”.
Por su parte, Yuel Jatri, hermana biológica de Hyeiba El Couri Mumu, otra ciudadana
española, de 22 años, retenida contra su voluntad desde hace 3 años en los campamentos,
insiste en que “desde que interpuse la denuncia policial por su retención ilegal, mi familia
ha roto todo contacto conmigo y han obligado a mi hermana a decir, igual que a Maloma,
que no quiere volver con nosotros a Valladolid, aunque la conozco y hemos hablado mucho
de todo esto y sé que Hyeiba desea con toda su alma regresar a casa y salir de la vida que
está teniendo allí, donde la tratan mal”. De hecho, afirma que “mi madre biológica me ha
deseado la muerte por ser una mala hija”. En su caso, la nueva cónsul de España en Argel,
Laura García Alfaya, se ha comunicado con Hyeiba telefónicamente. “La cónsul no me ha
dicho nada al respecto -asegura Juel-, pero un familiar que estaba presente en el momento
de esa conversación me asegura que mi hermana estaba sentada entre mi madre y mi
hermano (autores de su retención) y que, en ningún momento, fue libre para decir lo que
ella siente y quiere”.
Las familias de Nadjiba Mohamed Belkacem (Rociana del Condado, Huelva, de 25 años),
Koria Badbad Hafed (San Miguel de Salinas, Alicante, 24 años) y Darya Embarek Selma
(María Jiménez, Tenerife, 28 años), todas ellas retenidas contra su voluntad desde hace
años, exigen a CEAS y al Frente Polisario “que den la cara y enfrenten la situación, que es
una flagrante violación de Derechos Humanos ante la que las familias biológicas no
encuentran ningún tipo de oposición”, asegura Bienvenida Campillo, madre de acogida de
Koria, que insiste en que “no hay voluntad política por parte del Gobierno de España, ni del
de Argelia, ni del Frente Polisario por cumplir con su obligación de salvaguardar los
Derechos Humanos de las mujeres retenidas en los campamentos, aunque saben que cada
día que pasan sin libertad es irrecuperable”.
Por su parte, la madre de acogida de Darya, Ángeles Déniz, se pregunta “cómo es posible
que a nadie le importe, que se puedan seguir pidiendo familias de acogida en España,
cuando nos están dejando claro que sólo es un negocio y que seguirán reteniendo mujeres
adultas, porque dicen que es su cultura”, al tiempo que José María Contreras, padre de
acogida de Nadjiba, insiste en que “tanto CEAS como el Frente Polisario podrían intervenir,
si quisieran, para trasladarlas a suelo español y que las 5 mujeres que han hecho públicos
sus casos puedan declarar su voluntad libremente y en pleno ejercicio de sus derechos. No
hacerlo, incumpliendo sus propias leyes, es complicidad con un delito que es una violación
de DDHH muy grave”.