El sistema histórico y tradicional de regadío de la huerta de Bajo Segura es incluida en la manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial por parte del Consejo de Ministros
-El sistema histórico y tradicionale de regadío de la Vega Baja al igual que otros similares son el resultado de una construcción colectiva forjada a lo largo de los siglos a través de una estrecha interacción entre las comunidades humanas y su entorno
-Esta declaración, realizada al amparo de la Ley 10/2015 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, refuerza el reconocimiento de una práctica que constituye un valioso legado ambiental, tecnológico y paisajístico
-El regadío tradicional fue incluido en 2023 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO
-El Consejo de Ministros ha aprobado, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, el Real Decreto que reconoce ‘Los sistemas históricos y tradicionales de regadío (SHTR)’ como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
TEXTO E.D.G./L.C.I
FOTO E.D.G.
JUEVES 03-09-2026
La declaración, realizada al amparo de la Ley 10/2015, de 26 de mayo, para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, refuerza el reconocimiento de una práctica que constituye un valioso legado ambiental, tecnológico y paisajístico, además de desempeñar una importante función social en los territorios y comunidades donde se desarrolla. Las comunidades portadoras son depositarias de un rico patrimonio cultural inmaterial forjado a lo largo del tiempo, que comprende conocimientos, prácticas, técnicas, expresiones y sistemas de organización social heredados y transmitidos entre generaciones, según el ministerio de Cultura.
La huerta de la Vega Baja, una de las mayores y mejor conservadas de toda Europa, comprende una superficie aproximada de 22.000 hectáreas y es la más imporrtante seña de identidad de la comarca. Durante más de mil años ha desmotrado su sostenibilidad produciendo alimentos año tras año y creando miles y miles puestos de trabajo de manera continua. Sus valores no son únicamente medioambientales, económicos y agrarios. Detras de ellos se esconde una sabiduria milenaria, un ecosistema natural único así como una importancia etnografica, arqueológica y cultural de primer orden.
Con la declaración del Consejo de Ministros se reconoce y salvaguarda el patrimonio cultural inmaterial constituido por las prácticas culturales del riego tradicional, sin alterar el régimen jurídico de los bienes materiales asociados, ni incidir en las competencias sectoriales en materia de aguas, medio ambiente, agricultura o gestión del territorio.
Sobre la importancia de su legado Los sistemas históricos y tradicionales de regadío son el resultado de una construcción colectiva forjada a lo largo de los siglos a través de una estrecha interacción entre las comunidades humanas y su entorno. Esta coevolución social y ecológica ha dado lugar a paisajes culturales vinculados a la identidad de sus poblaciones y caracterizados por la convivencia de múltiples valores culturales, sociales, económicos, ambientales, ecológicos y paisajísticos.
Las comunidades vinculadas a esta cultura del regadío han acumulado un amplio patrimonio cultural inmaterial integrado por conocimientos, técnicas, formas de organización y normas consuetudinarias transmitidas de generación en generación de manera oral y escrita, y recogidas en Ordenanzas o Libros de Aguas. Este legado forma parte de la identidad colectiva de estas comunidades y se refleja en rituales, festividades, topónimos y formas de vida asociadas al agua y a la tierra.
Desafíos de los sistemas de riegoMás allá de su papel como elemento vertebrador de numerosos municipios rurales, estas instituciones de riego representan un patrimonio social e histórico vivo que ha demostrado una notable capacidad de adaptación a lo largo del tiempo. Sin embargo, los cambios sociales, económicos y ambientales ponen a prueba la continuidad de algunas de sus prácticas, conocimientos y modelos tradicionales de gobernanza.
Entre los principales desafíos figuran el envejecimiento de la población, la despoblación de las zonas rurales y la falta de relevo generacional, factores que favorecen la pérdida de saberes y debilitan la capacidad de gobernanza y gestión que ha sustentado históricamente estos sistemas.
Reconocimiento internacional
El regadío tradicional fue incluido en 2023 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, por parte de Austria, Alemania, Bélgica, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Suiza, un reconocimiento que confirma su relevancia internacional. En las últimas décadas, estos sistemas han recibido una creciente atención por sus valores económicos, sociales y ambientales tanto a nivel nacional como internacional. Asimismo, este reconocimiento constituye un marco de referencia al que España podrá sumarse en el futuro.