La organización obtenía el fluido eléctrico de las plantaciones realizando obras en las aceras, conectando las casas a la red de media y alta tensión, y volviendo a poner incluso baldosas idénticas para que nadie sospechara.

La banda, compuesta por 5 holandeses y un marroquí, planeaban convertir la provincia de Alicante en la principal productora de marihuana de Europa.

 TEXTO L.C.I.

ALICANTE 08-10-2018

La Guardia Civil ha detenido en Alicante capital, La Nucia y El Campello a cinco hombres, cuatro holandeses (39 a 43 años) y un marroquí (46 años), y a una mujer holandesa de 40 años, como presuntos autores de dos delitos de tenencia ilícita de armas, un delito de tráfico de drogas, 3 delitos de cultivo de marihuana, un delito de organización criminal, y 3 delitos de defraudación de fluido eléctrico.

Agentes de la Guardia Civil de San Juan han desmantelado la que podría ser una de las mayores mafias de cultivo de marihuana establecida en la provincia de Alicante.
La operación se iniciaba tras el descubrimiento este mes de agosto, por parte de los agentes, de una vivienda en la que varios testigos habían observado a unos individuos sacando bolsas de basura, con lo que parecían plantas de marihuana, y metiéndolas en varios vehículos aparcados en la calle.
Al llegar los agentes al chalet, vieron que estaba abierto y vacío, por lo que decidieron entrar encontrando en su interior restos de una plantación de marihuana, de unas mil plantas aproximadamente. Durante el registro también descubrieron que había una pistola tirada detrás de una de las puertas, con una bala en la recámara, y las estancias estaban revueltas, como si hubieran salido a toda prisa.
Las evidencias halladas en la casa, llevaron a los investigadores de la Benemérita a tomar otra línea de investigación, que conducía a una red de cultivo. Esta era una de sus casas, repartidas por la provincia, que tenían como “campos de siembra” para desarrollar su producción, y que estaban dirigidas por el jefe de la organización, un hombre de nacionalidad holandesa.

Según averiguaron los agentes, la casa abandonada era una de las plantaciones de la que se encargaba un hombre de nacionalidad holandesa pero de origen marroquí, que al parecer vendía parte de la producción por su cuenta, sin que el cabecilla lo supiera, hasta que finalmente lo descubrió. Éste decidió darle un escarmiento con otros miembros de la banda, y fueron a la casa propinándole una paliza y llevándose el resto de la plantación. El hombre tras la paliza, huyó de España.
Tras varias semanas de investigaciones contrarreloj, los agentes llegaban hasta una de las naves de la organización, en un polígono industrial en La Nucía, en la que se acumulaban miles de efectos para la instalación, montaje y preparación de cultivos indoor en viviendas.
Los agentes estiman que con lo almacenado en esa nave, podrían haberse montado hasta 20 viviendas más como las encontradas, por lo que han logrado impedir que se hubieran producido hasta 80.000 plantas al año, solo en esas viviendas. De esas plantas se hubieran conseguido más de 10 toneladas de cogollos al año.
En otros tres de los cinco registros practicados, en Mutxamell, el Rebolledo y en El Campello, se encontraron más de 8.000 plantas de marihuana, y descubrieron que esta organización tenía una singular especialización: en una de las viviendas se encargaban de germinar las semillas, en tiestos pequeños, y cuando llevaban a tener unos 5 cms. eran distribuidas al resto de casas para continuar su desarrollo.
Una vez lista para el consumo, la droga se habría enviado al país natal de los cabecillas de la organización, Holanda, y también a países como Alemania y Bélgica, lo que hubiera posicionado a la provincia de Alicante, como una de las principales proveedoras de marihuana al resto de Europa. De hecho, para facilitar su distribución, disponían de una máquina industrial, para el corte, prensado y empaquetado de los cogollos, en grandes cantidades.

Todos los inmuebles registrados disponían de medidas tecnológicas de última generación controlados por wifi, desde sistemas de videovigilancia a través de cámaras IP, hasta sensores de humedad y temperatura para las plantaciones controlados por aplicaciones móviles, pasando por sistemas de detección de movimiento y sonido, para activar la alarmas al resto de la organización en caso de intrusión en los alrededores de los mismos.
En una de las casas se encontró incluso, una pistola semiautomática con silenciador, al estilo de los asesinos de las películas de acción. También han sido hallados 4 kilos de cogollos, 100 grms. de hachís, más de 7.500 euros, joyas y relojes de gran valor y 2 vehículos de alta gama.
Sin embargo, uno de los detalles que más ha sorprendido a los agentes de la Guardia Civil de San Juan de Alicante, que han desarrollado tan magnífica investigación, ha sido la forma que tenían de conectar las viviendas al fluido eléctrico de forma ilegal. Para ello abrían un agujero en la acera, por las zonas de paso del cableado, conectando directamente la casa con las líneas de media y alta tensión, y volviendo luego a utilizar las mismas baldosas de la acera, de forma que nadie se percataba de esa conexión ilegal, ni siquiera los operarios de las empresas eléctricas, que observaban altos consumos en la zona, sin poder localizar el origen.
Se estima que solo en una de las plantaciones se habría llegado a realizar un gasto de hasta 45.000 euros en energía eléctrica.
En total, la Guardia Civil ha detenido a seis personas, cuatro hombres y una mujer holandeses (39 a 43 años) y a un marroquí de 46 años, que han sido puestos a disposición de la autoridad judicial, que ha ordenado el ingreso en prisión de los cinco hombres, y la libertad con cargos y prohibición de abandonar el territorio nacional de la mujer.
Les han sido atribuidos los delitos de tenencia ilícita de armas, tráfico de drogas, de pertenencia a organización criminal y 3 delitos de defraudación de fluido eléctrico, siendo encargado de la instrucción el Juzgado nº 4 de San Vicente del Raspeig (Alicante).