Utilizaban siete parcelas del camping para el almacén y distribución de la droga entre los residentes de la colonia británica de Benidorm y alrededores.

El tráfico de estupefacientes había alcanzado dimensiones internacionales, estableciendo una ruta directa de droga entre el Reino Unido y España.

Algunos miembros eran peligrosos y violentos, estando uno de ellos ya en prisión a la espera de su extradición.

TEXTO L.C.I.

VIERNES 31/agosto/2018

La Guardia Civil y la Agencia Tributaria han desmantelado en Benidorm una organización criminal dedicada al tráfico de drogas en el interior de un camping. Han resultado detenidas 6 personas, 4 hombres y 1 mujer de nacionalidad británica (36, 39, 42, 64 y 29) y un hombre lituano (36), como presuntos autores de un delito contra la salud pública y un delito de pertenencia a grupo criminal.
Durante la operación se han efectuado 11 registros (7 de ellos en el camping) y se han incautado 78 gramos de cocaína, 194 gramos de hachís, 4 kilos de marihuana, 10 jeringuillas de aceite de marihuana, 297 plantas de una plantación indoor, 10.470 libras esterlinas, 14.775 euros en efectivo y 6 vehículos de alta gama.

El Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil de Alicante, junto con el Servicio de Vigilancia Aduanera de Alicante (DAVA), han logrado desmantelar un foco muy activo de tráfico de estupefacientes entre residentes extranjeros, situado en un camping de la ciudad de Benidorm, dirigida por una organización criminal formada en su mayoría por ciudadanos británicos.
Los miembros de esta organización, pensaron que este emplazamiento, donde se alcanza la cifra de más de 2.500 hospedados en época estival, era el lugar ideal para situar un centro neurálgico de operaciones de venta de droga entre sus residentes, especialmente los de su misma nacionalidad.
Allí se alojaba permanentemente uno de los cabecillas del grupo, que controlaba hasta siete parcelas ocupadas con caravanas, utilizadas como almacén y kioscos de la droga.
Fuera del camping, además de distribuir la droga por la zona de Benidorm, también lo hacían en Jávea, Alfaz del Pi y La Nucía. En esta última población, decidieron cultivar una plantación indoor de marihuana que fuera de dimensiones suficientes para que sirviera de autoabastecimiento.

Enlaces internacionales y peligrosidad del grupo
Las investigaciones llevadas a cabo por agentes del EDOA de la Guardia Civil concluyeron que la red del tráfico de estupefacientes, había alcanzado dimensiones internacionales, estableciendo una ruta de droga entre el Reino Unido y España. De hecho, estos agentes interceptaron 63 kilogramos de marihuana ocultos en maquinaria pesada, justo antes de ser enviados por esta organización, a través del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
Vista la vía abierta entre los dos países, se hizo necesaria una estrecha colaboración de las autoridades británicas con la Guardia Civil, para realizar un control más exhaustivo de los integrantes del grupo. Así se pudo saber que algunos de ellos eran bastante violentos y que estaban buscados internacionalmente.

La entrada y registro de las caravanas y viviendas, se realizó con el apoyo de la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) y del Servicio Cinológico de la Guardia Civil de Alicante. Se registraron 7 parcelas del camping, una vivienda en Benidorm, una en La Nucía, otra en Jávea y la última en Alfaz del Pi. En total se incautaron 78 gramos de cocaína, 194 gramos de hachís, más de 4 kilogramos de marihuana, 10 jeringuillas de aceite de marihuana, 297 plantas de marihuana, 10.470 libras esterlinas, 14.775 euros en efectivo, 6 vehículos de alta gama y objetos para las telecomunicaciones.
En esta fase se detuvo a 5 personas, tres hombres británicos (39, 42, 64), un hombre lituano (36) y una mujer británica (29), como presuntos autores de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas y un delito de pertenencia a organización criminal. Tras pasar a disposición judicial han ingresado en prisión sin fianza.
Para practicar la detención de la última persona, un británico de 36 años, la Guardia Civil se tuvo que trasladar hasta una cárcel de Madrid, donde ya estaba interno a la espera de su extradición al Reino Unido como presunto autor de un delito de lesiones graves.