“OTRO 8 DE MARZO SIN KORIA”

Bienvenida Campillo Lorca

SAN MIGUEL DE SALINAS 06-03-2018

Son ya siete años los que la joven Koria Badbad Hafed lleva retenida contra su voluntad en el Sahara. Secuestrada por su padre en enero de 2011 en el Aaiun, uno de los cinco campamentos saharauis de Tinduf (Argelia), a unas horas antes de coger el vuelo de regreso a España tras una visita familiar, Koria continúa aislada e incomunicada en la localidad de Mijek, en el Sahara Occidental bajo control del Frente Polisario. Tras diez años y medio viviendo en San Miguel de Salinas (Alicante) en régimen de acogida por motivos médicos, la joven de origen saharaui vio truncados sus proyectos de vida, suspendido su tratamiento médico y cancelada su oportunidad de concluir sus estudios, por verse obligada por su familia biológica a vivir una vida impuesta acorde con las creencias y la cultura que consideran que la convertirán en “digna”.

Su madre de acogida, Bienvenida Campillo Lorca, hace un llamamiento más a las puertas de la celebración del Día de la Mujer para que “nadie se olvide de Koria y de las demás mujeres retenidas contra su voluntad en los campamentos saharauis de Tinduf, porque la democracia y el desarrollo no se pueden lograr en un contexto de discriminación persistente”. Una reivindicación que para ella es exigencia, porque desde hace meses está a la espera de resultados de las gestiones políticas emprendidas por la Generalitat Valenciana en favor de la liberación de Koria. “Hace pocos días -asegura Campillo-, en un acto sobre los recursos naturales del Sahara Occidental, el nuevo delegado del Frente Polisario en la Comunidad, Habibullah Mohamed, me dijo que conocía el caso, que lo ha tratado con el PSOE y que están trabajando en ello, si bien él apuesta por un arreglo entre las familias como potencial solución”. Campillo le recriminó que “el Frente Polisario nunca ha querido mediar ni facilitar un encuentro en Mijek con los padres biológicos de Koria, a pesar de que hemos ido expresamente a los campamentos para ello”.

La reciente aparición en un medio de comunicación del nuevo delegado del Frente Polisario en Alicante, Lehbib Alisalem, en la que aseguraba que “casos de esto se hablan, pero no lo creo, ni tampoco tengo entendido que un saharaui que quiera viajar de un sitio a otro alguien le pueda detener, simplemente tiene que tener la documentación necesaria para hacerlo”, ha desatado la indignación de la familia de acogida de Koria. “El caso del secuestro de Koria lo conoce y reconoce el Frente Polisario -afirma la alicantina-, que sabe perfectamente que se encuentra privada de libertad, indocumentada, porque está aislada e incomunicada desde hace 7 años, pero son incapaces de imponer su autoridad, enfrentarse a esta familia y rescatarla, aunque sea por pura humanidad, ya que Koria está muy enferma y lleva todo este tiempo sin acceso a su medicación ni a revisiones médicas”.

Para Bienvenida Campillo, la coincidencia con el 8 de marzo bien merece que entre las reivindicaciones por los Derechos de la Mujer se incluya la exigencia de “eliminar la estigmatización y la discriminación de las familias biológicas hacia las mujeres saharauis que residen mucho tiempo en España”, así como que “las instituciones valencianas y de todo el Estado español presionen una solución para estos casos de retenciones ilegales de mujeres adultas, que afectan a más de 50 entre las que hay varias ciudadanas españolas de pleno derecho como Koria, que estaba tutelada legalmente por la Consellería de Bienestar Social de la Generalitat Valenciana, para que puedan ejercer sus derechos y decidir libremente sus vidas fuera de los campamentos saharauis. Si luchamos para la erradicación de la violencia contra la mujer y los delitos motivados por prejuicios contra las mujeres -continúa Campillo-, hay que instar a que se realice una labor concreta sobre la situación de vulnerabilidad que las genera, especialmente sobre los programas de acogida de menores saharauis en España, de modo que se analice, con datos e investigación, por qué se producen las retenciones y se aborde un plan estructural para la erradicación de esta práctica discriminatoria, que incluya la concienciación, la vigilancia y la rendición de cuentas por los daños físicos y psicológicos que les ocasiona a las víctimas, por ser en todos los casos con violencia”.