TEXTO L.C.I.

IMAGEN AYTO ELCHE 

El mes de noviembre de 1751 fue especialmente duro para la ciudad de Elche, ya que hubo de recuperarse de una riada que la había arrasado. A pesar de que el verano fue caluroso y seco, a finales de octubre las incesantes lluvias provocaron los desbordamientos de los ríos Segura y Vinalopó, causando graves daños en las poblaciones ribereñas, destruyendo las infraestructuras hidráulicas, cultivos, inmuebles, etc. Elche, al encontrarse en la parte baja del curso del río, se vio más perjudicadapor la crecida del caudal provocada por las intensas lluvias que se dieron desde su nacimiento en Banyeres de Mariola, y en todas las villas y ciudades por las que pasaba.

En palabras del síndico Antonio Vaíllo de Llanos, ese día fue uno de los “más tráxicos y lamentables que ha experimentado esta villa y su población, assí en las pasadas senturias (sic) como en la presente, pues fueron tantas las aguas que fluyeron por el torrento o rambla…”. Para poder evaluar los daños, a principios del mes de noviembre, Vaíllo de Llanos inició un expediente que lleva por título: “Copia de las diligencias en averiguación del daño que ha causado la avenida de las aguas por la rambla de esta villa el 31 de octubre del referido año 1751”. Este documento pertenece al Archivo Histórico de la Comunidad de Propietarios de las Aguas de la Acequia Mayor del Pantano de Elche, que se encuentra depositado en el AHME ¹.

Para evaluar los daños que la riada había causado, se nombraron una serie de expertos (labradores, canteros, carreteros, carpinteros, albañiles y hortelanos) que hicieran la valoración de los mismos. Como resultado del informe que presentaron, podemos hacernos una idea de cómo quedó la ciudad tras ser arrasadapor las aguas. Las principales infraestructuras hidráulicas fueron dañadas: el pantano, la acequia Mayor y la de Marchena, además de las rafas y presas que había en ellas. También se destruyó el puente de Santa Teresa, el único que existía entonces en la ciudad, por lo que se cortó la comunicación no sólo con las tierras y vecinos que vivían en el otro lado del río, sino también, con el camino que iba hacia Orihuela. Además, se vieron afectados siete molinos de aceite o almazaras, algunos de los cuales fueron completamente destruidos y sólo quedó de ellos el solar; un horno de pan situado en la puerta de la Rambla, y una fábrica de jabón; así como las escaleras que iban al convento franciscano. Las aguas destruyeron también seis huertos de palmeras, arrancando árboles y dañando sus frutos; y 41 casas se vieron dañadas, 34 en el pueblo y 7 en el campo.

En el campo, además, se vieron afectados los cultivos, árboles y azudes de las partidas de Alquerías, la Hoya, Arenales y Huerta de los Moros. Pero las más perjudicadas fueron los Almarjales y la Albufera, ya que aquí fueron a parar no sólo las aguas del Vinalopó, sino también las del Segura, arrasando con los cultivos, azarbes y puentes que allí existían. En total, los expertos calcularon los daños en 87.684 libras.

Pero realmente las pérdidas fueron mucho más numerosas ya que, como los propios peritos indicaron en sus informes, no se contabilizaron las de los particulares en muebles, alhajas ni caballerías: “la ruina ha sido mucha y que el agua se ha llevado muchas casas y edificios sin aver podido sus dueños librar los muebles y alajas, de ellas no pueden asignar cantidad, por no tener inteligencia de lo que cada uno podía tener”. Y aunque tampoco se menciona si hubo pérdidas personales, sabemos que falleció al menos una mujer, Isabel María Ortega, al ser arrastrada su casa en el arrabal de Santa Teresa² .

El cabildo, reunido el tres de noviembre, tomó una serie de medidas para que la vida en la ciudad volviera a la normalidad. Entre ellas, realizar un puente con cuatro o cinco palmeras de las que el agua había arrancado del huerto del marqués de Carrús, y recomponer la acequia mayor y el pantano. También, se acordó dar una limosna a los religiosos del convento de San José, ya que estos habían atendido a los vecinos del arrabal de Santa Teresa, forasteros, y vecinos de la villa que se habían quedado incomunicados a causa de la rotura del puente.

[1]AHME, sign. AA 45/18.

[2]AHME, sign. a 82. Acta del día 3-11-1751.